
El sueño de todo creador de perfumes es tener su propio gran "oriental". Misión cumplida para Patricia de Nicolaï con este velo de ámbar fragante fortalecido por el iris y rebosante de pachulí y almizcle para una sensación cálida y acogedora. Como la caricia de la cachemira sobre la piel. Su alegre alza de mandarina y pimienta crea una fragancia muy contemporánea.