
Intentemos primero imaginar un ramo de rosas, jazmines y espinos blancos, anidados en un capullo de almizcle blanco, que quedaría terriblemente polvoriento gracias a la elegancia del iris florentino… Luego agreguemos un toque gourmet gracias al haba tonka, que aporta su Almondy siente a la fragancia. Aquí aparece Musc Eternel, un toque almizclado y sensual que se erige como una segunda piel.