
Sin medias tintas. Este poderoso jugo exalta la virilidad segura de aquellos que juegan cara o cruz, que apuestan números rojos, impares y altos, que están tan cómodos en un combate de boxeo eléctrico como en la sutil atmósfera de un casino. Con discretos aromas de ginebra y ron cubano antiguo, evoca una masculinidad elegante y tranquilizadora con un poco de encanto pícaro, como estrellas de cine de los años 50 y 60. Nunca dudaron en defender su honor o el de su dama con los puños.