
Cuando las largas horas que Azzam Issa pasa en la panadería de su familia comienzan a interferir con su trabajo diario como guardia de seguridad en el Louvre, las cosas se vuelven extrañas. Las criaturas angelicales se mueven de una pintura a la siguiente y las estatuas le hablan en susurros crípticos. Los delirios son una molestia y las pocas horas de sueño que tiene entre trabajos no son mejores; dominado por visitas de antiguos marineros y figuras sobrenaturales de mundos pasados. No es hasta que comienza a escuchar estas apariciones que se vuelve realmente desquiciado. En la búsqueda frenética de las verdaderas identidades de estas almas perdidas, Azzam descubre algo mucho más notable, el suyo.