
En el advenimiento de la mayor sequía en la historia cubana, la cantidad de hojas de tabaco cosechadas se había vuelto cada vez más escasa. El Reina del Mar, un buque de carga que exporta mercancías a los Estados Unidos continentales, contenía solo una caja de los famosos cigarros Cohiba Maduro durante su viaje inaugural. El mejor medio tiempo refinado deja que solo la élite e influyente pudiera participar. Era el cigarro favorito de El Comandante Castros. El espacio restante en la bodega de carga estaba lleno de cajas que contenían exuberantes frutas tropicales. Trágicamente, a dos horas de viaje, la Reina del Mar fue abordada por piratas de Barbados y el barco desguazado se hundió. Hasta este día, la caja de Maduro nunca ha sido encontrada. Nadie sabe si los mil cigarros más raros del ’61 se saborearon y valdrían un rescate de los Reyes hoy. La leyenda dice que está descansando cómodamente en el fondo marino del Golfo de México.