
En la mitología griega, los perfumes a menudo nacen de idilios románticos y metamorfosis dramáticas. En consecuencia, la menta debe su inimitable aroma a la ninfa Minthé, que fue transformada en la fragante hierba por el dios Hades. Inspirada en ese mito, Eau de Minthé utiliza la menta para reinventar un acuerdo de perfumería emblemático, el de fougère o helecho.