
Los giros olfativos jugados en contraste entre sí recuerdan la vegetación intrincada y exuberante de los bosques de Guatemala. Tikal, la fragancia dedicada a la civilización maya, lleva el nombre de un sitio arqueológico y naturalista increíblemente espectacular, un lugar donde los enigmas y los misterios se destacan, esculpidos, en los escalones de templos y monumentos majestuosos. La apertura es aromática y chispeante, con notas de cilantro, salvia y bergamota. Una nota picante de nuez moscada gratifica los sentidos y acentúa el componente gourmand de la haba tonka. Los bosques de árboles indígenas con troncos milenarios evocan usos y conocimientos antiguos, como el cedro, un símbolo de la longevidad, y la madera de guaiaco utilizada por los guerreros para construir arcos. Tikal es una fragancia atávica con un atractivo visceral. A partir de resinas secretadas por árboles y sustancias anteriormente asociadas con colores, sonidos y piedras, los Cuatro Códigos transcritos en madera de corteza evocan una miríada de sugerencias que permanecen envueltas en misterio.